jueves, 25 de julio de 2013

Pequeñas cosas.

   Hola damiselos y caballeras, supongo que os habréis dado cuenta del cambio "radical" que ha tenido el blog. No, no es por nada en especial, sino porque he cambiado yo y a su vez debería de cambiar el blog también, puesto que no es nada más que yo, mis pensamientos y mis emociones hechos palabras.
   También tengo que disculparme por no dar lo prometido -segunda parte de Pantera y el final alternativo del caso "José Bretón"-, pero es que tengo demasiado tiempo libre. Sí, como lo oyes, demasiado. Como tengo demasiado lo desperdicio, pero ahora intentaré escribir en las madrugadas que es cuando más tranquila estoy y no tengo otra cosa mejor que hacer.

   Después de esa intro, vengo con la entrada: las pequeñas cosas, los pequeños detalles del día a día y en los pequeños gestos en los que sólo me fijo yo.
   Mis manos. Sí, mis manos. Últimamente no dejo de mirarme las manos, pero es porque me fascinan. Mis manos no son para nada femeninas, pero son delicadas y trabajan muy bien. No son bastas ni duras, es más, es una de las partes de mi cuerpo más suaves. Han sufrido mucho y rara es la vez que no tienen ninguna herida, tengo muchas cicatrices y las venas se me marcan muchísimo. Mis uñas no son nada del otro mundo, casi siempre las tengo sucias y rara es la vez que las tengo pintadas. Muchos me han dicho que tengo manos de chico, pero ¿es que eso tiene algo de malo? Yo no hago nada que sea femenino con las manos, sólo las enseño a trabajar y las domino; no me preocupo si se me parte una, dos o las diez uñas. Sencillamente, son mis manos, y me encantan porque sé que si algún día me parto algún dedo no se va a notar demasiado.
   Frases, miradas, textos, sonrisas... todas esas cosas que me dedica la gente y a veces sin querer, me hacen ser la persona más feliz del mundo. Aquí tengo que destacar a la persona que me está alegrando los días y que se ha quedado hasta las dos y media de la mañana conmigo: mi Lokura. Es él el que me dedica los mejores textos que me han hecho nunca, las sonrisas más sinceras que me han regalado y las miradas más dulces e hipnotizantes que he visto jamás. Sencillamente, él es el mejor detalle de mi vida que no dejaré escapar nunca.
   Cicatrices, heridas. Esas cosas... uf, me encantan. Sobretodo tenerlas. Ahora mismo tengo una herida en la rodilla que se me ha puesto muy chunca y he tenido que curármela varias veces en lo que va de día (no suelo curarme las heridas, porque entonces no me dejan cicatriz). Creo que nunca antes se me había infectado una herida de esa forma, pero bueno, ya se curará.

    Pero no todos los pequeños detalles son buenos... los desprecios que me hacen día a día también los noto, además de que me ignoren de forma demasiado descarada o lo que es peor: que me presten atención simplemente cuando a ellxs les conviene. Los ataques bajos hacia mi persona los tengo muy en cuenta exceptuando a dos o tres personas; no por nada, sino porque yo sé devolverlos en los mejores momentos. No se me olvida nada.


   PD: Quizás algunos os habréis dado cuenta, pero tengo otro blog más informal. No, no lo voy a publicar, a quien realmente le guste lo que hago ya se las apañará para encontrarlo. Además, a partir de ahora en este blog no pondré etiquetas. Me da demasiada pereza.

   Eso es todo. Espero poder tener ganas de escribir más amenudo y ¡por favor, inspiración, ven a mí! Muchos besos y esas cosas para lxs seguidorxs fieles, y...
AGUR!

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