Después de una noche de mierda, tenerte a ti para que me lamas toda la cara y me manches las gafas. Porque no me guardas rencor alguno de este tiempo que no he estado contigo sin saber porqué, tampoco por cuando hace unos años te tiraba de las orejas y las patas para que jugases conmigo -y, lo acababa consiguiendo- y tampoco por no hacerte caso y estar delante de un ordenador.
Porque puede ser el peor día de mi vida pero al verte se me olvida todo y sólo quiero jugar contigo un rato y sacar mi lado más animal, mordiéndote y dejándome morder.
Sé sólo te voy a tener unos años más y eso me apena, en parte. Pero también sé que llevo casi media vida contigo y te quiero muchísimo. Preciosa.
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